Alba Sarraute Desdémona. EL GATO PRODUCTIONS

Mar 6, 2021 | Espectáculos

Alba Sarraute. Shakespeare en el circo

Manuel V Vilanova fiestacultura

Manuel V. Vilanova

Director de Fiestacultura

Una de las cosas que dificultan la comprensión de las obras de William Shakespeare es el desconocimiento del tiempo en que vivió y el perfil de los espectadores que acudían a ver sus trabajos. Da la impresión de que para algunos no tiene importancia cómo se ganaba la vida una compañía que se dedicaba a viajar con carros por caminos de tierra durante la época Elisabethiana.

Además, actuaban ante un público masivamente iletrado y conseguían ganarse la vida con las dádivas que los asistentes les lanzaban al terminar sus funciones. Representaban unos textos literarios sublimes, a pesar de que ninguno de los temas que trataban fuera original. Todos los argumentos de sus obras ya habían sido tratados con anterioridad por otros autores y por otras compañías de teatro. La Lord Chamberlain Men, nombre de la compañía, optó por construirse un teatro, The Globe, en el East End londinense a fin de poder ganarse mejor la vida.

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En aquella época, el alcalde de Londres era un puritano que perseguía las distracciones y los vicios sin piedad en la City, una zona con restricciones puritanas que se aplicaban a rajatabla. No obstante, su autoridad terminaba en el río Támesis. En el East End se daban todos los vicios que solían tener las ciudades portuarias de aquel tiempo: peleas de osos con perros, peleas de gallos, abundancia de apuestas, toros, prostitución, pubs, teatro, partidas a las cartas… Las putas solían frecuentar la última galería del Globe para exhibirse y motivar a los espectadores a que se pasasen por los lupanares tras la representación. Todo aquello que no estaba permitido en el centro de la ciudad, donde mandaba el Lord Mayor, se podía hacer al otro lado del río.

La compañía de Shakespeare construyó The Globe en esa zona, en la que ya existían edificaciones teatrales previas, The Theatre. Así se conseguía que la cerveza y las comidas que se servían en el teatro y la módica entrada que se cobraba al entrar al mismo revertieran en los ingresos de la propia compañía y no fueran propiedad del tabernero que les había cedido su corral. El teatro pasó de depender de las dádivas a generar su propio negocio. Por eso las obras de Shakespeare, tanto cuando eran itinerantes como cuando se representaban en The Globe, deben entenderse como un teatro popular.

Alba Sarraute Desdémona. EL GATO PRODUCTIONS

 Mientras tanto, montó un excelente monólogo de una payasa, Buscando a Yukali, que entusiasmó a muchos de los amantes de las Artes de Calle. 

ROMPER CON EL ELITISMO 

Vivían del público llano, a pesar del ostentoso y nobiliario nombre de la compañía. Por eso Alba Sarraute acierta al afirmar que “el teatro shakespeariano se basaba en el entretenimiento, hecho a la luz del día, con el público de pie y lleno de ruidos. Un espacio que se asemeja más al Teatro de Calle actual y al circo, que a las puestas en escena que los grandes teatros de todo el mundo reinciden en realizar.” Curiosamente, las representaciones de los grandes teatros de hoy en día son fundamentalmente elitistas, aunque El Bardo era un autor popular. Y no es que hoy en día no se entienda que Shakespeare no fuera, y puede seguir siéndolo, un autor popular, es una cuestión mera y exclusivamente elitista. “No está hecha la miel para los asnos”, aducen algunos, desde la más sublime intolerancia y exquisito nivel cultural. 

Hoy en día a Shakespeare lo podemos ver en marionetas, en espectáculos de circo, en representaciones de payasos, en espectáculos itinerantes en la calle, en tablados en medio de plazas, en puestas en escena en las que predomina la mímica o la pantomima, en monólogos, en grandes teatros con abundante despliegue tramoyístico, en óperas, en conciertos con orquestas sinfónicas o en representaciones escolares. Shakespeare no ha perdido su poder de atracción popular con el paso de los años. Los payasos han encontrado un filón en la representación de las tragedias del autor inglés. La entrada de payasos en la que Julieta es una escoba y un Augusto representa a Romeo ante las risas del Contraaugusto se la he visto realizar a payasos de diferentes partes del planeta. De hecho, muchos estudiosos del Bardo consideran que Romeo y Julieta es una comedia y no una tragedia y algunos otros la definen como una tragicomedia. Ya nadie defiende la lectura sensiblera que durante tantos años nos han vendido como correcta.

Alba Sarraute (1983) proviene de una familia de artistas. Su padre, Jorge Sarraute, es un reconocido bajista y compositor argentino afincado en Cataluña desde hace muchos años. Desde su llegada se unió a los músicos de la Nova Cançó (Ovidi Montllor, Maria del Mar Bonet, Sisa, Marina Rosell…). Por lo tanto, Alba ha estado desde siempre en contacto con el arte escénico. “A los 16 años ya me gustaba Shakespeare”, ha reconocido. Se especializó en teatro en el aula de teatro de Mataró y en la sala Becket, de donde pasó al circo con sus estudios en la Escuela Rogelio Rivel. De ahí partió hacia Paris, donde estudió durante tres años y luego dio un salto al charco y se fue a vivir a Argentina, donde encontró la inspiración artística que iba buscando durante años. Fue a ver un cabaret de payasos, donde se encontró con la imagen viva de Orson Welles con una nariz de payaso. De repente, recordó el Otelo del director cinematográfico y se le vinieron de golpe a su mente muchas reflexiones que se había ido realizando con el paso de los años sobre la dramaturgia del circo: “Cómo poder explicar una historia mediante la acrobacia expresiva. Convertir un flic-flac en un grito de rabia o de amor. Una rueda Zyr que representa la locura o un salto mortal para representar un suicidio o una caricia a la libertad”. Y concluyó que era el payaso quien podía unir teatro y circo en una sola puesta en escena: “De regreso a casa adquirí Otelo y me dediqué a leerlo pensando que todos los personajes llevaban una nariz roja. Y eso me abrió un montón de posibilidades. No obstante, aún tardaría siete años en plasmar mis ideas en un espectáculo”. 

Mientras tanto, montó un excelente monólogo de una payasa, Buscando a Yukali, que entusiasmó a muchos de los amantes de las Artes de Calle. Una payasa se prepara para defenderse del final del mundo. Lleva puesto un casco para que no le caiga nada en la cabeza. Unas gafas de soldar para protegerse de la luz cegadora que seguro que producirá esa hecatombe. Y unos guantes para liarse a tortazos con quien se haya atrevido a lanzarle el cielo sobre su cabeza. La obra es un recitado constante en el que se mezclan textos de Koltés, Saint-Exuspery, Miguel Hernández, Brecht, Calderón e incluso Santa Teresa de Jesús sin que el espectador se de cuenta de que le están recitando poesías. La gran variedad de registros de voz, actorales y musicales de Alba le permiten tocar un saxo con unos guantes de boxeo o recitar poemas de maneras muy diferentes. Y durante su discurso está defendiendo la selva amazónica, critica la guerra, se burla de la cultura contemporánea o no entiende por qué no puede acabar ella con el final de su vida. Es ya una payasa que ha roto los moldes del libro de los payasos. Es un personaje empático, divertido entrañable, cómico y corrosivo. Literatura, sensibilidad y arte se mezclan en esta puesta en escena que ya nos avisa de la llegada de un circo nuevo.

Al mismo tiempo, se incorpora como payasa, malabarista, acróbata o músico a varios circos diferentes, el Price de Madrid, el Teatre Nacional de Catalunya o el Circus Klezmer, hasta que se va a trabajar a Bélgica con Hopla Circus, una compañía que combina rutinas de circo, lucha americana (catch) y clown. Finalmente regresa y estrena un monólogo sobre Otelo. Lo titula Desvariacions d’Otello y al estrenarlo ya informa que ha inicia.do un camino para profundizar en la relación de la tragedia del Bardo y la expresión circense. Su obra reduce la trama al amor imposible de Desdémona, a la que identifica con el sol, y Otelo, a quien identifica con la luna. Yago hará todo lo posible para impedir la relación de la pareja, por lo tanto, representa el miedo. La puesta en escena fusiona una serie de habilidades artísticas: teatro de texto, máscaras, mimo, acrobacia, baile, sombras chinescas, música, cante jondo… En definitiva, utiliza todos los elementos artísticos que domina, tal como hacían las compañías ambulantes de la época elisabethiana (malabares, magia, más.caras, pirotecnia, música, texto…). La fusión de aquellos tiempos se reconvierte fusionando nuevas técnicas e incluso incluyendo una bulería de Lole y Manuel, ‘Nuevo día’. Los elementos que conforman la escenografía se reconvierten en los elementos cir.censes, una escalera, una lona… 

Alba Sarraute Desdémona. EL GATO PRODUCTIONS

 

De repente, recordó el Otelo del director cinematográfico (Orson Welles) y se le vinieron de golpe a su mente muchas reflexiones que se había ido realizando con el paso de los años sobre la dramaturgia del circo: “Cómo poder explicar una historia mediante la acrobacia expresiva

DESDÉMONA EN EL GREC 

Paralelamente, Alba se va adentrando en un proyecto más grande que titula Desdémona y que financia el GREC de Barcelona. Aquí ya incluye a más componentes, un total de quince personas, lo que le hace pensar que la obra es demasiado grande y no va a girar, pero ella no se plantea cuestiones mercantiles a la hora de crear. Hace Desdémona porque le apetece, aunque se teme que la obra tendrá pocas representaciones. Busca entre sus compañeros de circo los posibles personajes. “Tomeu Amer con un número de equilibrios sobre una escalera que quiere descubrir la perversa cara que esconde el amor. La simple negación del hecho carnal. Imaginaba a Martí Soler lanzando cuchillos a proyecciones de Desdémona mientras Yago le llena los oídos sobre supuestas infidelidades. Imaginaba a Santi Ruiz de Emilia y a Anicet Leone de Desdémona haciendo un dúo de percha china, entre sensual y caótico. Los números de circo se convierten en Otelo y Otelo se convierte en circo. Mientras lo escribía, tuve la posibilidad de dirigir un ‘Circ d’Hivern’ con el colectivo Cronpolis. Les propuse realizar La Tempestad para practicar con un espectáculo menos dramático y con mucha parte de ciencia ficción. Mucho más circense que Otelo, que es una tragedia sobre los celos y el desamor… Poco a poco me adentraba en mi concepto circense shakesperiano”. 

La obra no se limita a ser una tragedia, ya que también utiliza el humor para facilitar la obra a un público más popular. Y a partir de ahora se plantea adentrarse en otros autores clásicos: “¿Por qué no probar con un Molière, un Sofocles, para comunicar con nuestro arte? También hablar, porque sí, los artistas de circo también hablamos, vamos a lo profundo, nos preguntamos cosas, no sólo estamos hechos para entretener. También queremos tener el derecho a preguntar”. 

La obra ha sido creada para un auditorio al aire libre, pero durante este invierno se va a dedicar a plantearla para ser re.presentada en la calle sin tener que utilizar el texto. Desgraciadamente, la Covid-19 tiene mucho que decir en los proyectos que en estos momentos están realizando los artistas. Se puede no prever ingresos económicos, pero comer hay que comer. Y la diáspora de muchos artistas hacia oficios más estables y seguros ya ha empezado.

*Los entrecomillados pertenecen a documentos aportados por Alba Sarraute. 

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