Nus X Gust en el festival CREA - Archivo Óscar Vinilo

Mar 5, 2021 | Teoría

La escena amoral

Manuel V Vilanova fiestacultura

Manuel V. Vilanova

Director Fiestacultura

El cambio artístico radical iniciado a principios del siglo XX con el Futurismo tuvo un éxito incontestable en la música y el arte plástico. No obstante, la moral dominante se opuso a esos cantos de libertad si acaecían en la calle. Por eso no hemos de extrañarnos si en pleno siglo XXI aún haya artistas que continúen reivindicando que existe una revolución pendiente. La moral sexual o el desnudo que tanradicalmente cuestionaron los vanguardistas, continúa en plena vigencia. Son compañías con una ética muy destacada que se cuestionan los tabús que la moral religiosa ha impuesto. La desnudez o el sexo no son ningún tipo de obstáculo a la hora de crear su arte. Es más, son un aliciente para denunciar la estrechez ética.

La escena underground de Barcelona, seguidora de la contracultura, sobrevivía en casas de ocupas, centros libertarios e incluso intenta montar sus festivales. Algunas de esas casas ocupadas se han convertido con el paso de los años en referentes culturales de la ciudad como es el caso de l’Ateneu 9 Barris, autogestionado por El Bidón, que ha terminado por ser reconocido públicamente por las autoridades municipales.

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MOSTRANDO LA REALIDAD OCULTA

Muchos de los artistas que deciden subvertir moralmente el espacio urbano lo hacen para mostrar la realidad que se oculta tras la normalidad políticamente correcta de nuestra sociedad.

A este respecto, las propuestas de la compañía barcelonesa PVC eran especialmente significativas. En el año 2003 estrenaron Lujuria, un espectáculo que quería indagar sobre el libertinaje de los espectadores. Para ello llenaban un carruaje de actores desnudos forrados con plástico transparente con una vampiresa que hacía chasquear un látigo sobre la cabeza de los espectadores. Otros actores descendían del carricoche para besar los zapatos de los viandantes y proponer a la gente que subiesen y se uniesen a la orgía. Había gente que dejaba que la acariciasen, les subiesen las camisetas, les bajasen los sostenedores, les tocasen y exhibiesen sus pechos a la vista de todos. Y encontraban ese público exhibicionista. Jóvenes y señoras enseñaban sus pechos y se dejaban hacer. Algunas sonriendo plenamente, otras, medio avergonzadas, ocultándose la cara, pero permitiendo la actividad. De todo había. A primera vista, incluso parecía que se trataba de gente conchabada con los actores, pero la verdad terminaba imponiéndose. Hay gente en nuestra sociedad cuya relación con el sexo y el desnudo va más allá de la moralmente aceptada. Y ahí radicaba el mérito de la obra: sacaba a la luz pública instintos que hasta ese momento se habían mantenido ocultos.

En Demencia (2005), la compañía proponía un juego para medir los límites de los actores. Los asistentes envían mensajes SMS desde sus móviles con órdenes cortas que los actores deben ejecutar cuando se proyectan sobre el escenario. O las realizan o abandonan la escena.

En definitiva, PVC quiere radiografiar la cara ocultada por la moralidad. Quiere descubrir aquello que se silencia aunque existe. Quiere hacer público unos pensamientos mórbidos que sólo se pueden conocer en privado. La apuesta de la compañía es rompedora moralmente y artísticamente. PVC también creó en 2002 un festival totalmente transgresor y alternativo en Barcelona que denominó CREA. Durante los cinco años en que secelebró, apostó por el arte más rompedor, provocador y transgresor que probablemente se haya realizado escénicamente en España. Erotismo, guarrerías, sexo, música punk, competiciones de lanzamiento de ordenadores… Todo era útil en busca de la libertad. En una de sus ediciones, la rueda de prensa de presentación se realizó con La Congelada de Uva, la mejicana Rocío Oliver, afeitándose los pelos del sexo ante los sorprendidos periodistas asistentes.

En 2008 se celebró el cuarto y último Festival CREA en 9 Barris. Organizado por la compañía PVC y dirigido por Óscar Vinilo. El objetivo del festival era presentar gratuitamente aquellas propuestas artísticas que nadie se atrevía a contratar. Un evento que mezcla el teatro con la performance y la crítica social con el sexo y la violencia. En esa edición se programó a La Quadra Teatre, La Quadra Màgica, Envasado al vacíola pornoterrorista Diana Torres, Post-op-, Las TrifásicasSemolinika Tomic y Riot Über Alles.

PVC Mors Moris. Archivo Óscar Vinilo

 

En definitiva, PVC quiere radiografiar la cara ocultada por la moralidad. Quiere descubrir aquello que se silencia aunque existe. Quiere hacer público unos pensamientos mórbidos que sólo se pueden conocer en privado.

Archivo Óscar Vinilo

Los artistas participantes denunciaban la moral imperante y la poca tolerancia de la sociedad española.

LA SEMILLA DE CREA

CREA era el festival anarquista, inconformista, transgresor y radical de Barcelona. Entroncaba directamente con el movimiento punk inglés y seguía la provocación de los dadaístas. Los artistas participantes denunciaban la moral imperante y la poca tolerancia de lasociedad española. Murió por falta de ayudas, aunque algunos de aquellos artistas continúan desarrollando actividades sociales, como Óscar Vinilo, que colabora haciendo entrevistas en Pies de Gato, una televisión de medios sociales de Barcelona, o Semolinika Tomic, que lleva una lucha constante por mantener vivo L’Antic Teatre, que ella misma fundó en 2003, en un caserón semiabandonado de Barcelona. La madrileña Diana J.Torres incluso editó un libro, ‘Pornoterrorismo’, en 2011 que ha llegado ya a su tercera edición y ha sido traducido a varios idiomas. En él cita diferentes intervenciones pornoterroristas en universidades, redes sociales e incluso en la iglesia de San Pedro del Vaticano. Tras el cese de actividad de CREA decidió continuar defendiendo su idea del porno centrándose en producciones cinematográficas ‘no-mainstream’ sobre transfeministas, bizarras, postpornográficas, BDSM y queer y para ello creó La Muestra Marrana. Este festival se realizó en Barcelona de 2008 a 2014. Emigró a México en 2015 y llegó a Quito (Ecuador) en 2016.

La actriz Jill Love, nombre artístico de la tarraconense Jordina Salabert, utiliza la performance como una manera de expresar su artivismo. Residente en Los Angeles (USA) desde hace diez años, denuncia actividades políticamente correctas en los EEUU, que por el contrario, son muy cuestionables: el abuso del estado de Israel con la población palestina, el trato a los inmigrantes latinos, los miles de sin techo de L.A… Una de sus acciones consistió en sentarse en un inodoro que previamente había colocado frente a una estrella dedicada a Trump en el Paseo de la Fama. Se bajó las braguitas, se sentó sobre la taza y se dedicó a leer la revista Time, aquella que tenía una portada en negro con la cara del presidente americano.

Sus performances españolas oscilan entre el rechazo de las prospecciones petrolíferas en las Baleares, las corridas de toros, el toro de La Vega o la libertad de expresión. Durante las protestas del 15 M realizó una performance en la que terminaba completamente desnuda, tendida en el suelo, con su cuerpo chorreando pintura roja y con una banderilla clavada en su espalda. Junto a ella unos carteles decían: “Imagendesagradable de la Marca España”. También se implica activamente en las manifestaciones catalanas. Una acción suya desnuda manifestándose en una de las macro manifestaciones del 25 de septiembre llenó la prensa escrita. De ahí llegó a la portada de Interviu. También participó en la manifestación de Barcelona a favor de los presos políticos catalanes del 23 de octubre de 2019. Ella se manifestó completamente desnuda con fotografías de los presos cubrien- do sus partes íntimas. Y con un cartel sobre su sexo que ponía: “Freedom means choice”. Su última acción la ha realizado en Los Ángeles durante el confinamiento, yendo a comprar a un supermercado vistiendo únicamente una mascarilla quirúrgica. Fue su manera de protestar contra la política norteamericana para combatir la Covid-19. Todas sus performances pueden verse en un libro titulado ‘JillLove Revolution’. Recientemente ha cambiado su nombre artístico a DaVida Sal.

PERFORMANCE Y FOTOGRAFÍA

Otro artista que utiliza el desnudo para mostrar sus reivindicaciones es el fotógrafo Marc Montijano, quien realiza fotografías a mujeres desnudas con la cabeza tapada con un saco y un montón de cuerdas rústicas en derredor. Inicialmente las solía ubicar en casas abandonadas para reclamar la falta de vivienda de mucha gente mientras otras viviendas languidecen por falta de habitantes. Últimamente ha trasladado esta acción a los museos, el Pompidou o el Reina Sofía, como una denuncia de la desigual inversión estatal en el arte. Ahora sus performances ya no son sólo fotográficas, ya que ha incorporado espectadores. No obstante, hay que reconocer que sus acciones ganan fuerza cuando se ven sus fotografías. Sus actrices están quietas. Es la imagen la que trasciende a un público más mayoritario.

Quizás el ejemplo más conocido de las performances radicales de comunicación de guerrilla sean las acciones que realiza el colectivo Femen. Este valiente colectivo de activistas aparece en los lugares más insospechados mostrando sus pechos desnudos y con su cuerpo repleto de eslóganes pintados a mano en defensa de los derechos de las mujeres, la denuncia de la violencia machista o el rechazo del fascismo. Al día siguiente sus acciones llenan las páginas de los medios escritos y, sobre todo, los medios de comunicación social. No estamos hablando de actrices, sino de mujeres que utilizan la guerrilla mediática para difundir sus reivindicaciones.

Todos ellos intentan aportar su granito de arena contra la injusticia aceptada como normal en nuestra sociedad y utilizan su cuerpo desnudo en performances reivindicativas que nunca pasan desapercibidas.

 PVC Lujuria. ARCHIVO ÓSCAR VINILO
Festival CREA - Archivo Óscar Vinilo
Marc Montijano La precariedad del arte

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